Nuestra historia

Vera Roca empieza con una mujer que nunca salía de casa sin arreglarse.

No por los demás. Por ella.

Vera decía que una mujer no se viste para gustar, sino para acordarse de quién es. Las vecinas le pedían consejo para todo: qué ponerse en la boda de un hijo, qué abrigo comprar para el invierno, cómo volver a sentirse guapa después de los 50.

Su hija creció viendo eso. Y vio también cómo, con los años, las tiendas empezaron a hacer ropa solo para chicas de 20. Su madre y sus amigas pasaban por delante de los escaparates y decían: "Eso ya no es para mí."

Vera Roca nace para que ninguna mujer vuelva a decir esa frase.

Vestidos que favorecen sin apretar. Tejidos agradables al tacto. Cortes pensados para el cuerpo real de una mujer que ha vivido. Y precios que no te hagan sentir culpable por darte un capricho.

Cada prenda pasa una sola prueba antes de entrar en la tienda: ¿Se la pondría Vera?

Porque no eres tú. Es la ropa que te han estado vendiendo.